Armida Rivera trabajaba como supervisora en Monson Fruit Company, cerca de Yakima, durante la pandemia de COVID-19, cuando los trabajadores le pidieron que se uniera a la huelga.
No dudó en decir que sí. Pero poco después, la despidieron.
"No tenían ninguna protección contra el virus. No teníamos ni jabón para lavarnos las manos,” dijo Rivera. "No me arrepiento para nada. Lo volvería a hacer con todo mi corazón.”
Rivera ahora se desempeña como organizadora en Yakima para el Latino Community Fund, brindando apoyo a los trabajadores agrícolas que enfrentan los impactos continuos del COVID-19. A lo largo de Washington, ella es parte de un esfuerzo más amplio, incluyendo personal de radio comunitaria en Sunnyside y a los médicos de la Clínica de COVID Persistente de la Universidad de Washington, para conectar a las comunidades desproporcionadamente afectadas, como los trabajadores agrícolas latinos, con información y atención médica.
El Dr. Leo Morales, profesor de la facultad de medicina del University of Washington e investigador del Centro Latino para la Salud de la universidad, dijo que los datos de una encuesta recopilados por el centro mostraron que el 41,2% de los trabajadores agrícolas previamente diagnosticados con COVID-19 experimentaron COVID persistente.
El proyecto define el COVID persistente como una enfermedad que afecta a personas con una infección probable o confirmada por COVID-19, cuyos síntomas aparecen en un plazo de tres meses y duran al menos dos meses.
Morales afirmó que algunos casos de COVID persistente podrían estar relacionados con retrasos en la vacunación y reticencia a vacunarse. La Dra. Anita Chopra, de la Clínica de COVID Persistente del University of Washington, agregó que los trabajos físicamente exigentes, como el trabajo agrícola, pueden dificultar que los trabajadores se tomen tiempo libre.
Amy Liebman, directora de programas para el Migrant Clinicians Network, señaló que otras barreras, como la falta de transporte, las barreras lingüísticas y los temores relacionados con el estatus migratorio, pueden complicar aún más el diagnóstico. El Migrant Clinicians Networks es una organización sin fines de lucro que colabora con trabajadores de salud comunitarios y otros educadores en el ámbito de la salud, trabajando con familias inmigrantes y migrantes en todo el país.
“¿Pero quiénes estaban en primera línea? Nuestros trabajadores agrícolas, ¿verdad? Y los aplaudíamos por ser trabajadores esenciales,” dijo Liebman. “Estaban más expuestos, y también se enfermaban y morían con más frecuencia que la población general.”
'Dando más respuestas a las familias'
En una esquina de la oficina del Latino Community Fund, Rivera señala varias cajas apiladas: cubrebocas.
Cuenta Rivera que, desde que la despidieron, ha mantenido contacto con muchos de los trabajadores que participaron en la huelga y suele tener cubrebocas disponibles por si los necesitan. También mencionó que muchas organizaciones en el centro de Washington dejaron de repartir cubrebocas y otros recursos cuando se levantaron las restricciones en 2023.
Rivera comentó que la mayoría de los campesinos con los que ha mantenido contacto aún presentan síntomas persistentes de mareo desde que contrajeron la COVID-19. Otros, además, han perdido el sabor.
“Toda la gente que trabajamos en la agricultura sabemos lo pesado que es ese trabajo y lo peligroso que es cuando te mareas y te subes a una escalera con la bolsa de manzana o de pera,” dijo Rivera.
Radio KDNA, una estación de radio en español en Sunnyside, ha mantenido algunas de sus iniciativas también que comenzaron durante la pandemia.
Elizabeth Torres, directora de operaciones de la estación, dijo que su colaboración con el Departamento de Salud del estado comenzó durante la pandemia y continuó una vez que la primera vacuna contra el COVID estuvo disponible para los miembros de la comunidad.
Dijo que la estación a menudo hacía entrevistas con la agencia estatal de salud para actualizar a los miembros de la comunidad sobre nueva información y eventos de clínicas móviles de vacunación. Añadió que la mayoría de sus oyentes son trabajadores agrícolas.
El director de noticias Francisco Ríos dijo que, a través de su colaboración, la estación ha hecho entrevistas junto con la agencia estatal de salud sobre las vacunas de refuerzo contra el COVID, información sobre nuevas variantes y cualquier otra cosa relacionada con la salud que pudiera afectar el área.
“Nosotros tratamos como radio, junto el Departamento de Salud, estamos tratando de que el condado tenga esas respuestas para las familias, para la comunidad,” dijo Ríos.
Cuando comenzó la pandemia, la estación insistió en que la información estuviera disponible en español, algo que ha mejorado con el tiempo.
Ríos recordó que cuando el Departamento de Salud local de la ciudad ofreció una conferencia de prensa para anunciar las medidas de cuarentena, la estación solicitó que todos los folletos y comunicados de prensa se tradujeran al español.
“Al principio, toda la información estaba en inglés,” dijo. “Lo primero que pedimos es que fuera la información en español, que hubiese voceros en español, que hubiese comunicados de prensa en español, que hubiese personas disponibles, especialistas doctores en español para poderlos tener aquí en la radio en español y transmitir igualmente la información en inglés como en español.”
Ríos destacó que el condado de Yakima permaneció mucho tiempo en el nivel número uno debido a altas tasas de contagio, lo que obligaba a la gente a quedarse en casa.
“Hubo la mayoría de los contagios otra vez porque los campesinos que tenían que trabajar,” dijo Ríos.
“Radio KDNA fue fundamental líder en que toda esa información estuviera actualizada constantemente durante las programaciones de todo el día para que las familias supieran cómo protegerse.”
A nivel nacional, Liebman afirmó que el Migrant Clinicians Network ha colaborado con diversas organizaciones en Washington para ayudar a mejorar los resultados de salud y los recursos específicos para los trabajadores agrícolas migrantes.
Esto ha incluido trabajar en colaboración con el Yakima Valley Farm Workers Clinic y el University of Washington's Pacific Northwest Agricultural Safety and Health Center.
Liebman dijo que también desarrollaron estas relaciones para generar confianza y animar a los trabajadores agrícolas a vacunarse, pero se pregunta qué problemas e inquietudes no se han abordado tras la pandemia.
“Las preguntas que siempre tengo cuando se trata de trabajadores agrícolas que sufren de una enfermedad crónica son, ¿todavía están aquí en los Estados Unidos? ¿Regresan a sus países de origen porque no pueden trabajar, y entonces cómo se ve eso? ¿Y cómo los estamos rastreando?” dijo.
Liebman enfatizó que una mayor aplicación de las leyes migratorias hace difícil que los trabajadores agrícolas quieran participar en estudios.
“No vamos a tener buenos datos, desafortunadamente, sobre una población que fue muy impactada por el COVID,” dijo.
Pero Kendl Sankary, una médica en la Clínica de COVID Prolongado, dijo que todavía hay varios proyectos de investigación ocurriendo a nivel nacional, incluyendo uno del que ella actualmente forma parte.
Dijo que está liderando investigación en Washington como parte de un estudio internacional que examina cómo el COVID prolongado afecta a los pacientes y su posible correlación con la demencia.
Esto, anticipa, ayudará a obtener más respuestas.
“Nuestro sitio está enfocado en la población asiática estadounidense, de las islas del Pacífico, nativa hawaiana, y también en los pueblos indígenas en el estado de Washington,” dijo Sankary. “Es un estudio longitudinal, así que observa el impacto a largo plazo en la cognición de las personas con el tiempo.”
Dijo que este estudio internacional incluye sitios en Texas, Nueva York y Argentina, cada uno enfocado en un grupo diferente. Sankary todavía está en las primeras etapas de la investigación y anticipa que se terminará en tres años. Mientras tanto, ha estado trabajando como voluntaria en las organizaciones estudiantiles indígenas de la Universidad de Washington para construir confianza dentro de la comunidad.
“Hay mucha investigación en curso donde estamos tratando de entender esto, especialmente en poblaciones que son fuertemente afectadas por la condición,” dijo.
Mejorando la atención del paciente
Después de años de tratar a pacientes con síntomas persistentes de COVID, la Dra. Anita Chopra está enfocada en preparar a futuros proveedores para reconocer y diagnosticar mejor el COVID prolongado.
Chopra, médica principal en la Clínica de COVID Prolongado de la Universidad de Washington, ha trabajado junto con Stanford University para desarrollar un plan de estudios dirigido a ayudar a estudiantes de medicina y aprendices a identificar la condición.
“Es muy importante para (los proveedores) entender qué es esta condición, qué se está haciendo, y qué pueden hacer, cómo identificarla,” dijo Chopra.
Chopra dijo que se asoció con el Dr. Héctor Bonilla y la Dra. Linda Geng, ambos médicos en el equipo de atención de COVID prolongado de Stanford, para crear un plan de estudios de 13 módulos llamado “LEARN Long COVID.” Aunque el plan de estudios está destinado a estudiantes de medicina en formación, dijo que los proveedores también pueden usarlo según sea necesario.
El programa fue construido con aportes tanto de estudiantes de medicina del University of Washington como de Stanford y fue apoyado por la universidad y el Departamento de Salud del estado de Washington, dijo Chopra.
Además, dijo que la Universidad de Washington está trabajando hacia la creación de un programa para empoderar a médicos de atención primaria para diagnosticar y manejar pacientes con COVID prolongado. Sin embargo, debido a sus primeras etapas de desarrollo, dijo que no puede proporcionar mucha información.
“El objetivo final es mejorar la atención del paciente,” dijo.
Sin embargo, Morales dijo que a pesar de que los médicos en la universidad están trabajando para ayudar a educar a proveedores y futuros proveedores sobre el COVID prolongado, esto solo beneficiará a los miembros de la comunidad latina en la medida en que tengan acceso al sistema de salud.
“Como sabemos, muchos en la comunidad latina carecen de acceso debido a la falta de seguro, y aun entre aquellos elegibles para seguro o asegurados, abundan las barreras al acceso significativo, en cuanto a geografía, cultura, lenguaje y desconfianza,” dijo.
“Mi punto de vista es que los módulos educativos tendrán poco o ningún impacto en los latinos con COVID prolongado en el corto y mediano plazo,” dijo Morales.
Aun así, en nombre del equipo del Latino Community Fund, Rivera dijo que los currículos y planes de estudio que Chopra y Sankary están abordando son necesarios para demostrar el impacto que el COVID tuvo, y continúa teniendo, en las comunidades latinas, especialmente entre los trabajadores agrícolas.
“Las personas fueron consideradas esenciales, y aunque se proporcionaron algunos recursos, se necesitan más a medida que las personas continúan enfrentando problemas de salud,” dijo Rivera.
“Esto es necesario para implementar los cambios de política requeridos para proteger a la comunidad. Sabemos que ver los datos impulsa cambios de política y moviliza recursos,” dijo.
Esta historia es parte de una beca de reportaje patrocinada por la Association of Health Care Journalists y apoyada por el Commonwealth Fund.